Diálogo en un punto de la geografía española:
Turista extranjero: Sorry, do you speak English? Where is the town hall?
Un hipócrita español: ¡Estamos en España! ¡Aquí se habla español!
Situaciones como la que vengo de comentar se repiten (sobre todo en épocas veraniegas) a lo largo de todo el país. Por un lado tenemos al turista extranjero, no necesariamente inglés, que no sabe hablar nuestro idioma. Por el otro encontramos a una persona que recurre al menosprecio.
Turista extranjero: Sorry, do you speak English? Where is the town hall?
Un hipócrita español: ¡Estamos en España! ¡Aquí se habla español!
Situaciones como la que vengo de comentar se repiten (sobre todo en épocas veraniegas) a lo largo de todo el país. Por un lado tenemos al turista extranjero, no necesariamente inglés, que no sabe hablar nuestro idioma. Por el otro encontramos a una persona que recurre al menosprecio.
Yo, viajero aférrimo que soy, comprendo perfectamente al turista que viaja a un país cuya lengua no domina para conocer una nueva cultura, una nueva parte del planeta y, siempre que me cruzo con alguno de ellos, hago todo lo posible por resolverle sus dudas, ya sea en indio, inglés o chino mandarín.
Sin embargo, durante mi viaje de vuelta a casa, el autobús hizo una parada en un área de servicio todavía en Francia. Era la hora de cenar y había allí un restaurante de comida rápida, al que fui para no tener que comer el bocadillo en mal estado que llevaba en mi mochila. Me llamó la atención el comportamiento de una persona, hispanohablante ella, que quería pedir una hamburguesa. Dijo en español:
- Hola, me vas a poner una hamburguesa de esas. La número ocho.
La dependienta no sabía hablar español y no entendió nada. Comprendió que el cliente no hablaba francés, así que para intentar comunicarse con él le habló en inglés (por algo es la lengua más utilizada del mundo). El cliente contestó:
- A mí no me hables en inglés... A mí me das esa hamburguesa, la ocho.
No consigo entender hasta qué punto somos egoístas los españoles en esto de los idiomas. Damos nada y exijimos todo. En un país en el que el turismo es una de las grandes fuentes de ingresos sería de esperar que el nivel de idiomas fuese elevado, pero estamos muy ocupados mirándonos nuestro propio ombligo.
Sin embargo, durante mi viaje de vuelta a casa, el autobús hizo una parada en un área de servicio todavía en Francia. Era la hora de cenar y había allí un restaurante de comida rápida, al que fui para no tener que comer el bocadillo en mal estado que llevaba en mi mochila. Me llamó la atención el comportamiento de una persona, hispanohablante ella, que quería pedir una hamburguesa. Dijo en español:
- Hola, me vas a poner una hamburguesa de esas. La número ocho.
La dependienta no sabía hablar español y no entendió nada. Comprendió que el cliente no hablaba francés, así que para intentar comunicarse con él le habló en inglés (por algo es la lengua más utilizada del mundo). El cliente contestó:
- A mí no me hables en inglés... A mí me das esa hamburguesa, la ocho.
No consigo entender hasta qué punto somos egoístas los españoles en esto de los idiomas. Damos nada y exijimos todo. En un país en el que el turismo es una de las grandes fuentes de ingresos sería de esperar que el nivel de idiomas fuese elevado, pero estamos muy ocupados mirándonos nuestro propio ombligo.
Y, además, en un país con varias lenguas oficiales. Estoy contigo, es frustrante.
ResponderEliminarMe alegra que te sirviera :) Un saludo