En dos ocasiones al año cambiamos la hora de nuestros relojes. La primera es el último domingo del mes de marzo, en donde adelantamos una hora la aguja. La segunda es el último domingo de octubre, cuando llevamos a cabo la acción contraria.
Nuestros horarios, en general, no varían. Es un cambio minúsculo aunque siempre hay gente muy susceptible. Sin embargo, desde hace unos años España está dentro de un proceso de cambios de horarios. Si bien siguen habiendo grandes diferencias con respecto a otros países, es cierto que poco a poco nuestras costumbres van variando en lo que al reloj se refiere.
Hace poco, dos cadenas generalistas de la televisión en este país adelantaron sus telediarios de la noche. Ahora en una de ellas podemos comenzar a ver las noticias a las 20h; en la otra a las 20h20. Este horario es el mismo que, por ejemplo, el de Francia o el del Reino Unido. En el caso de Francia es curioso constatar que el telediario no se llama como tal, sino "20 Heures" ("13 Heures" en la edición matutina).
También leí que la Liga de Fútbol Profesional española se está planteando hacer que se jueguen algunos partidos a las 15 horas, en plena sobremesa (horario habitual de los países nórdicos, Inglaterra, Irlanda, etc.).
Me gustaría pensar que estos cambios son para poder equilibrar costumbres con el resto de Europa. No me gustaría pensar que estos cambios en el telediario son para poder coger unas décimas de audiencia, ni me gustaría pensar que los partidos a esa hora se deben únicamente a que reportarían más beneficio gracias a los derechos que generarían en el lejano oriente.
Cuando vea horarios de trabajo como los de nuestros vecinos, con los que se generaría más producción por parte de los empleados y un menor desgaste psicológico y mental, podré decir que estamos realmente por el buen camino.
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